la humildad.
Como virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, como bajeza de nacimiento -de clase baja u origen pobre-, y como sumisión. se aplica a la persona que tiene la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.
La humildad es un don que cada ser humano con el tiempo lo pone en práctica.
Con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos. Del mismo modo, la humildad es opuesta a la soberbia. Una persona humilde no es pretenciosa, interesada, ni egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente auto-suficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia.
La humildad es una proporción que cada día tenemos que levantarnos con las ganas de ser alguien mejor en las vida y que cada día proporcionar lo positivo que llevamos a las personas que lo necesitan ser cada día mejor y comprensibles en aceptar nuestros errores.
Humildad sino también como bajo o de la tierra y humus, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y causadas por irregularidades en las masas de agua.3 Debido a que el concepto alberga un sentido intrínseco, se enfatiza en el caso de algunas prácticas éticas y religiosas donde la noción se hace más precisa.
humildad no tiene complejos de superioridad, ni tiene la necesidad de estar recordándolas constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno. En este sentido, la humildad es un valor opuesto a la soberbia.
Es una cualidad humana independiente de la posición económica o social: una persona humilde no pretende estar por encima ni por debajo de nadie, sino que sabe que todos somos iguales, y nuestra existencia tiene el mismo grado de dignidad. De allí que ser humilde no implique dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como personas.
Una persona humilde, en este sentido, es alguien que proviene de un hogar de escasos recursos y sin mayores posibilidades de prosperar.
En las religiones, por ejemplo, la sumisión está asociada al temor de Dios. No obstante, comportarse con humildad implica también evitar actitudes de prepotencia ante un jefe o una autoridad policial y, más bien, optar por el acatamiento.